Decir "Chávez" en cualquier parte, es ya referirse al coronel Hugo Rafael Chávez Frías, un político salido de los moldes tradicionales y haciendo una política no tradicional; un individuo que crea polémica por donde pasa y en el sitio donde habla, lo cual hace todos los días a todas las horas.

No puedo continuar sin aclarar mi posición personal frente a Chávez, él no es "santo de mi devoción", porque considero que ha perjudicado a Colombia siendo laxo en sus relaciones con la guerrilla colombiana de las FARC, que le ha abierto a ese grupo insurgente sus 2.500 kilómetros de frontera entregándole un "oxígeno" que, de otra manera, los habría obligado a negociar con seriedad el tema de la paz, muy a pesar de las millonadas que les produce la droga; pero el tema es Chávez y no las FARC.

Sin embargo, y para una persona como yo, ubicado en la izquierda democrática, hay que reconocerle a Chávez una serie de puntos que lo muestran como un individuo muy inteligente, de izquierda, elegido democráticamente por el pueblo venezolano y haciendo una revolución social que unos califican de sustancial y otros afirman que es vana palabrería, pero está utilizando el petróleo para darle salud a las gentes más marginadas, así sea recurriendo a la "importación" de médicos cubanos que, en un número aproximado a los 8.000, están cubriendo todo el territorio venezolano y aliviando a Castro en Cuba, su gran amigo, de un problema social y demográfico innegable; está en un programa de abaratar el costo de la canasta familiar, mediante tiendas populares en los barrios marginales y está dando acceso a la educación de una manera que sólo Cuba puede mostrar en el mundo, concediendo becas a los estudiantes que por su situación económica no habían podido continuar sus estudios, además de extinguir el analfabetismo; hasta aquí todo muy bien en lo social.

En lo político, el hecho cierto es que Chávez le quitó a la oligarquía venezolana un mando del que tenían el monopolio desde la caída de Marcos Pérez Jiménez, el gobierno de transición y la llegada al poder de Rómulo Betancur del partido Acción Democrática y ha permitido el acceso a los alamares del Estado a una clase social que, de otra manera, no hubiera accedido a él. También debe reconocérsele que la oposición ha tenido toda la libertad para hacer proselitismo político y que no hay en Venezuela un solo preso político. Chávez le ha jugado a la democracia con las mismas armas que habían utilizado sus hoy contradictores, que, ciertamente, no fueron nunca un paradigma de juego limpio y democrático y que hoy por hoy no tienen una sola figura de arrastre popular que encarne una oposición seria, porque Cardona no pasó de ser un mal chiste y si hoy Chávez no se cae, más que por sus virtudes, es por los defectos de la oposición.

En lo económico nadie podrá negar la crisis por la que atraviesa Venezuela, así hoy estén afirmando que el país tiene el crecimiento económico más grande del mundo, pues creció en el año 2003 al 10%. Lo que se le olvida a estos analistas es que cuando Chávez llegó al poder el producto interno bruto venezolano era de US$ 120 millones y que hoy, después de cinco años en el poder, la ha convertido en US$ 79 millones, una rebaja del 35% en su período como gobernante. Vale la pena anotar que, en ese entonces, Venezuela tenía un PIB superior al colombiano en un 16.7% y hoy la diferencia está a favor de Colombia en un 3% y todo a pesar del petróleo cuyos precios están por las nubes y que han permitido al país vecino llevar sus reservas internacionales a US$ 22 mil millones, lo que representa casi dos años de importaciones para ellos; hubiera podido gastar parte de todas esas reservas, que por ser del petróleo le pertenecen al Estado venezolano, para rebajar la deuda externa que pesa sobre cada ciudadano de ese país. Siempre las comparaciones son buenas. Cuando un colombiano, por motivo de la deuda externa, debe un poco menos de un mil dólares, un venezolano debe casi el doble; la inflación es un capítulo negro para Chávez, siempre se ha dicho que ésta representa el peor impuesto que pagan los pobres y Venezuela no ha podido disminuir sus altísimos índices inflacionarios, que en el año 2002 fue del 31.2%, en el 2003 del 27.1% y se estima para este año en un 28.5%, lo cual representa casi un récord mundial, dudoso honor para un mandatario que se crea eficaz en su labor como Presidente.

¿Que irá a pasar en agosto? El referendo revocatorio pasó, después de toda clase de presiones de los unos y de trabas de los otros, en el mes de agosto se van a contar amigos y enemigos de la revolución Bolivariana. Los amigos de Chávez sostienen que ellos serán los ganadores porque tienen al pueblo, a un Presidente en campaña electoral utilizando todo el poder del presupuesto para convencer a sus ciudadanos y a unas fuerzas armadas que le son fieles a Chávez y que representan un fenómeno en América Latina por ser las únicas de izquierda en un país democrático; por su parte los enemigos creen que no habrá referendo y que Chávez se jugará la carta de la renuncia, porque si lo derrotan en el referendo no puede volver a presentarse para una elección en el período inmediato pero si renuncia si puede hacerlo. Vamos a ver que pasa en estos 45 días que faltan para que se decida la suerte de este militar tan plagado de amigos y enemigos, y, entre estos últimos, se debe contar a los EEUU, bastante interesado en que se caiga el célebre Coronel Hugo Rafael Chávez Frías.

Para bien o para mal, el fenómeno Chávez fue causado por la crisis de los partidos políticos, tan atacados por los medios de comunicación, que se jugaron la carta del descrédito de las colectividades históricas y se quedaron con el pecado y sin el género porque el poder no pasó a las manos de sus tecnócratas amigos sino de los revolucionarios que pretendían un cambio en la estructura de poder.

En el aspecto internacional Chávez ha conseguido éxitos notables: fue de los que logró sabotearle a los EEUU el engendro del ALCA, al unirse con Argentina y Brasil y de allí que la política norteamericana hubiera virado a buscar tratados de libre comercio país por país; el precio del petróleo también es un éxito de la política venezolana de este gobierno, pues, recordemos que cuando subió al mando el precio del barril era de sólo nueve dólares y Chávez viajó por todo el mundo y consiguió modificar las políticas

de la OPEP, en beneficio de su único producto de exportación; también en el caso boliviano, el problema de la mediterraneidad de este país se internacionalizó, gracias a la famosa frase suya de que "quería bañarse en una playa boliviana", lo que sin duda favoreció al país andino en su lucha de años por conquistar, justamente, su salida al mar y que si no hubiera sido por Chávez, ningún otro mandatario se hubiera atrevido a dar semejante paso; otra gesta ganada por Chávez fue el de incrustar a los países del pacto Andino (Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia), en el gran mercado denominado MERCOSUR, que formará en un muy corto término un mercado ampliado que puede fortalecer las economías que deberán luchar en el mundo globalizado y enfrentar la competencia estadounidense; a otro programa que se ha opuesto Chávez es al "Plan Colombia" por considerarlo, y en esto tiene toda la razón, un plan de guerra con el disfraz de las drogas

En el plano político internacional, Chávez ha tratado de exportar su revolución bolivariana, apoyado en Castro y en el magnífico precio actual del petróleo, pero tiene enfrente nada más y nada menos que a los norteamericanos que lo ven con ojeriza y se oponen a todo lo que venga del Coronel Chávez, a quien suelen acusar de querer desestabilizar el continente y particularmente a Colombia con su apoyo a las guerrillas, cargo que el rechaza en los medios, pero que nadie le cree, y que le está dejando a Venezuela un problema de orden público en gestación cuyo futuro no es fácil predecir.

Después del 15 de agosto, día del referendo, la suerte de Chávez quedará jugada, pero, a menos que lo desaparezcan físicamente, no lo quiera Dios, él seguirá jugando un papel definitivo en la suerte futura de Venezuela porque está muy joven y tiene mucho apoyo para continuar siendo una carta que habrá de tener en cuenta para poder fijar el futuro del hermano país.

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Chávez: ¿Chafarote, demagogo o líder democrático?
Rodrigo Llano Isaza