La poesía y la sensualidad ,
Brasil y las curvas de mujer,
En líneas suaves y liberadas
amplio e infinito
orgánico y fluido
esencia de una filosofía psicológica
Que crea libertad

²scar Ribeiro de Almeida de Niemeyer Soares. øA quiÈn le suena ese nombre, tan largo y con tantos apellidos? øHas oÌdo hablar alguna vez de esa persona? Seguramente que no. Incluso para un erudito, alguien asÌ podrÌa pasar desapercibido, a no ser que fuese internacionalmente conocido simplemente como: ²scar Niemeyer, uno de los grandes arquitectos de este siglo, que naciÛ el 15 de diciembre de 1907 en el barrio de Laranxeiras de la ciudad de RÌo de Janeiro.

²scar se graduÛ en la Escola Nacional de Belas Artes de RÌo en 1934. Poco m·s tarde se uniÛ a un grupo de arquitectos brasileÒos que colaboraban con el arquitecto francÈs Le Corbusier en la construcciÛn del nuevo Ministerio de EducaciÛn en 1936, influyendo y marcando su vida.

En 1956 fue nombrado consejero de Nova Cap, el organismo encargado de llevar a cabo el proyecto de Lucio Costa de dar una nueva capital a Brasil: Brasilia (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco). En Brasilia su espÌritu comunista animÛ a Niemeyer y Lucio Costa a diseÒar una ciudad igualitaria, donde jefes y obreros pudiesen vivir en un mismo barrio, y crear unos edificios personales y modernos propios de la visiÛn de Niemeyer. De Brasilia saldrÌan los edificios m·s destacados del arquitecto:

El Palacio del Alvorada (1957)

La Capilla de Nuestra SeÒora de F·tima (1958)

El Teatro Nacional (1958)

El Congreso Nacional (1958)

La Catedral Metropolitana (1958) 

Niemeyer continuÛ trabajando en Brasilia hasta mediados de los sesenta, cuando su militancia en el Partido Comunista brasileÒo lo forzÛ a exiliarse a Francia ante el advenimiento de la dictadura militar en su paÌs. M·s tarde retornar· a Brasil para enseÒar en la Universidad de RÌo de Janeiro y trabajar de forma privada.

CreÛ y todavÌa crea, a sus 97 aÒos, una arquitectura que combina sabiamente la tradiciÛn brasileÒa con el diseÒo y la modernidad actual, sin olvidar su compromiso intelectual.

A la hora de crear edificios y diseÒos (los cuales vamos a utilizar y en los que vamos a vivir) una de las cosas que siempre indigna es cÛmo la arquitectura pierde uno de los caracteres para los que estaba hecha: su car·cter local, cultural, clim·tico y diverso. Estos par·metros se pierden unific·ndonos en la globalizaciÛn y el consumo.

Bajo mi punto de vista, el gran logro de Niemeyer es conseguir representar el car·cter local y cultural de una naciÛn como Brasil mediante un sistema global de construcciÛn, bas·ndose siempre en la idea de modernidad y proyecciÛn de futuro, ya que no es un hombre anclado en el pasado sino que vive con la mirada bien presente al futuro, como lo que nos corresponderÌa.

Niemeyer es, por encima de su profesiÛn, un hombre preocupado por el mundo que le rodea, por el sufrimiento de su gente, por la injusticia social, por la ceguera de los ricos frente a los pobres, en definitiva, por la b™squeda de un mundo mejor despojado de lujos. A travÈs de su obra descubrimos a un ser absolutamente comprometido con el momento que le toca vivir.

Actualmente, a sus 97 aÒos, Oscar Niemeyer es un comunista de tomo y lomo profundamente comprometido con la filosofÌa marxista, orgulloso de ser comunista y amigo personal de Fidel Castro, preocupado por las diferencias sociales y por el sufrimiento de la gente m·s indefensa y pobre, que conserva a™n la esperanza de un mundo mejor.

La presencia constante de Oscar Niemeyer en el escenario de la arquitectura contempor·nea internacional, desde 1936 hasta nuestros dÌas, lo ha transformado en sÌmbolo del mundo de la arquitectura moderna y de Brasil. Ha recibido innumerables premios de entre los que destacan la Medalla de Oro del American Institute of Architecture en 1970, el Pritzker Prize en 1988 y el premio imperial del JapÛn en el 2004, los mejores y m·s altos premios a que un profesional de la arquitectura podrÌa aspirar.

 

Como te parecio este artÌculo?

1 2 3 4 5


 




 


 


 

 crÈditos
   
Óscar Niemeyer: Curvas de Mujer
José Jueguen