No hay duda que desde finales del 2005 y durante todo este año, la gobernabilidad en Latinoamérica estará en juego.  Nueve países, entre ellos México, Nicaragua, Perú, Colombia y Venezuela, elegirán a su próximo mandatario en el 2006.  Por si fuera poco, las tendencias de izquierda parecen ser las que están moldeando el panorama electoral en la región.  Sería quizá atrevido asegurar que el proceso político-social iniciado en Venezuela por Hugo Chávez estaría pues encontrando su propio arraigo con la consolidación del bloque Caracas - La Paz, luego de la elección de Evo Morales como presidente de Bolivia.  Pero es evidente que la nueva izquierda está tomando fuerza sin precendentes en Latinoamérica.

El pasado 18 de diciembre, y tras una serie de protestas y turbulencia cívica que produjeron la renuncia del ahora ex presidente Carlos Mesa, Juan Evo Morales Ayma se convirtió en el máximo representante de Bolivia ganando con un abrumador 54% de los votos.   Líder cocalero y representante de los campesinos andinos, Morales se convirtió en el primer presidente indígena boliviano y, como tal, prometió que Bolivia iniciaría una nueva era y que su gobierno pondría fin a las injusticias sufridas por el pueblo.

Más aún, Morales pretende erradicar las políticas neoliberalistas que según lo afirma, "(son) la reproducción del capitalismo salvaje e inhumano que sigue permitiendo la concentración del capital en pocas manos, que no da solución a las mayorías en todo el mundo, por eso la lucha es contra la globalización en todo el mundo".   Líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Morales ha dado a conocer su postura en contra de los programas de erradicación de la coca y su pretensión de tomar posesión a nivel nacional de las inmensas reservas de gas que existen en Bolivia.

Lo cierto es que Morales ha moderado bastante su discurso como presidente electo comparado a cuando era candidato -ésto se evidenció claramente durante su gira por Europa.   Y sin embargo, Evo Morales sigue perfilándose como el perfecto aliado del presidente venezolano Hugo Chávez en contra del imperialismo del norte.  

Cabe destacar que Venezuela también irá a elecciones el próximo 3 de diciembre.   A pesar de contar con un electorado dividido, los analistas indican que Chávez -quien pretende postular a la reelección- va a ser un candidato duro de vencer.   Su gobierno ha sobrevivido un golpe de estado, decenas de protestas y huelgas, y un referendo que pretendía sacarlo de su posición de líder.   Sin embargo, los altos precios impuestos al petróleo y una desorganizada oposición mantienen a Chávez como el candidato favorito para ganar las elecciones de fin de año y continuar su administración de corte socialista.

Ciertamente, la vehemencia de Morales es perfectamente comparable a la de Chávez. Y más allá del hecho de que ambos gobiernos sean de tendencia izquierdista, el bloque Caracas - La Paz promete ser muy poderoso.   No sólo se encuentra en vías de lograr una integración política y social, sino también económica, tras la inclusión de Venezuela en Mercosur, la integración de diversas empresas petroleras estatales de Argentina, Brasil y Venezuela en la sociedad Petrosur, y la existencia de Telesur, una cadena televisiva que ahora muchos la llaman la "Al-Jazeera" latinoamericana.

Siendo los principales poseedores de las mayores reservas de gas y petróleo en Latinoamérica, la alianza Venezuela - Bolivia se perfila como la más apta para tomar el control productivo de la región.   No sería extraño que, de concretarse la propuesta de Evo Morales de estatizar las reservas de hidrocarburos bolivianas, la poderosa Petróleos de Venezuela inicie operaciones en el país altiplánico.  

Por supuesto, el único gran obstáculo para lograr tal integración sería Estados Unidos, puesto que son ya conocidas sus pretensiones de monopolizar las operaciones sobre el gas y petróleo latinoamericano.   Sin embargo, los ánimos del norte se ven opacados por la tendencia en la región sobre el izquierdismo que, al parecer, para bien o para mal, promete ser el catalizador de la revolución bolivariana.

Concentración en el sur

Es claro que las tendencias de izquierda se localizan con mayor fuerza en Sudamérica.  

El pasado 15 de enero, la socialista Michelle Bachelet fue elegida la primera presidente mujer en Chile.   De tendencia centro-izquierda, su triunfo representa un revés al tradicional conservadurismo político chileno.   Cabe resaltar que, como sucesora de otro socialista como es Ricardo Lagos, muchos analistas coinciden en que el triunfo de Bachelet se debe al buen gobierno de su antecesor.   Miembro de la coalición de la Concertación, Bachelet pretende continuar con las políticas de mercado libre que han tenido tanto éxito en la región.  

Bachelet, madre soltera quien fuera víctima de la dictadura de Augusto Pinochet durante los años 70, ganó las elecciones con un 53% de los votos.   Uno de los mayores retos para Bachelet será lograr darle representación a los gremios, que exigen revertir las políticas neoliberalistas bajo las cuales el partido de la Concertación -por el cual Bachelet fue elegida- gobernó durante los últimos años en Chile.   Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista Chileno, en entrevista con Rebelion.org el 17 de diciembre pasado, indicó que Bachelet logró su triunfo gracias al apoyo del izquierdismo, y que ahora los gremios y el pueblo esperan que cumpla con sus promesas de apoyarlos.  

De otro lado, en Perú las elecciones serán celebradas el próximo 9 de abril.   Hasta hace unos meses, la fuerza electoral estaba representada por Lourdes Flores Nano, de la alianza Unidad Nacional, quien se perfilaba como favorita para la presidencia.   La llegada del ex presidente Alberto Fujimori a Chile quien, a pesar de estar vetado de ser candidato a la presidencia peruana hasta el 2011 por acusaciones de corrupción durante su gobierno, pretendía postular a la presidencia -lo cual se logró evitar-, sumado a la candidatura de nada menos que 24 líderes de partido, entre ellos el ex prófugo y ex presidente Alan García, dieron un matiz de confusión entre el electorado.  

Sin embargo, durante el mes de enero, las encuestas dieron un giro dramático, favoreciendo al candidato de izquierda Ollanta Humala, un rebelde militar que protagonizara acciones extremistas de protesta durante el gobierno de Alberto Fujimori, y quien trabajara como agregado militar durante la administración de Alejandro Toledo.   Evidentemente un admirador de Chávez y Morales, aunque con un plan de gobierno demasiado general para las actuales exigencias políticas, sociales y económicas del pais, Humala -del Partido Nacionalista Peruano- se perfilaba como el próximo líder de Perú, complicando el favoritismo sobre Flores Nano.   Hasta que el escándalo sobre una denuncia perpetrada por el periodismo peruano hicieran ver lejanas tales expectativas.

Los programas dominicales Panorama de Panamericana Televisión y Reporte Semanal de Frecuencia Latina, presentaron recientemente a la opinión pública testimonios de que Humala habría cometido numerosos delitos de lesa humanidad en base militar de Madre Mía bajo el seudónimo "Capitán Carlos".   Fue acusado de torturar, asesinar y desaparecer a pobladores que fueron sindicados como terroristas.   De inmediato, las encuestas evidenciaron que su vertiginoso ascenso (subió más de 15 puntos en los dos últimos meses) se paralizó, mientras que Lourdes Flores se mantiene imbatible en el primer lugar de las encuestas.   Sin embargo, el electorado peruano puede ser bastante voluble, luego de los altibajos políticos vividos en los últimos tiempos.   Ciertamente, sería muy riesgoso asumir que Flores Nano se convertirá en la próxima presidenta del Perú, o que Humala pueda revertir este acentuado altibajo en su candidatura. Lo que suceda en las próximas semanas dependerá de la capacidad de Humala de esclarecer los hechos que lo impugnan.

Al este, el pueblo de Brasil irá a las urnas el 1 de octubre próximo.   Su actual presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, se mantiene a flote a pesar de que hace unos meses se desatara un escándalo sobre los fondos de campaña y sobornos por votos en el congreso.   Siendo uno de los miembros fundadores del Partido de los Trabajadores, de tendencia izquierdista, las posibilidades de que su partido vuelva a ganar las elecciones son vagas.   Aunque no ha sido implicado directamente en la controversia política latente, su partido ha sufrido más de un revés que lo imposibilita de dar mayor crédito sobre su imagen y gobierno.  

Pero debe destacarse que Lula ha jugado bien sus cartas a nivel internacional.   Más aún, a pesar de que últimamente el mandatario carioca mantiene buenas relaciones con líderes de izquierda más radicales -llámese Chávez y Morales-, irónicamente y debido a la inestabilidad actual de su administración, la Casa Blanca lo ve como un posible aliado para contrarrestar las pretensiones de la izquierda radical de controlar la región sin mayor intervención norteamericana.  

Hasta el momento, su mayor contrincante sería el actual alcalde de Sao Paulo, el social-demócrata José Serra.   Las primeras encuestas del año han demostrado que si bien el Partido de los Trabajadores -que aún no ha decidido si será Lula da Silva el candidato u otro miembro del partido- está con la mayor aceptación por parte del electorado, con un 35%, Serra le sigue muy de cerca con una intención de voto de 31%.   En todo caso, mucho puede ocurrir en los casi nueve meses que faltan para elegir al próximo mandatario brasilero.  

En octubre próximo también se celebrará las elecciones en Ecuador.   El actual presidente de gobierno interino, Alfredo Palacios, ocupó el cargo luego que su predecesor, Lucio Gutiérrez, fuera expulsado por el Congreso en medio de violentas protestas en abril del 2005.   También de tendencia izquierdista, Gutiérrez cometió el error de encomendarse al Fondo Monetario Internacional, lo que generó medidas de austeridad que causaron conmoción entre la población -cuando paradójicamente su propuesta era solucionar principalmente los problemas sociales que afectaban al pais.  

Ahora, el socialista León Roldos Aguilera, y el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, del Partido Social Cristiano, son los mayores contendores.   Sin embargo, de acuerdo a recientes encuestas, Roldos se perfila como el candidato favorito del electorado.   Las expectativas sobre sus tendencias de gobierno serían de izquierda para cuestiones políticas y de seguridad nacional, y de derecha para asuntos económicos.  

De otro lado, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, espera su reelección.   Y probablemente la logre, ya que actualmente cuenta con la preferencia del electorado. Como preparando el camino, ha anunciado que necesitaría cuatro años más en el poder para poder culminar sus expectativas gubernamentales.  

Sin embargo, y a pesar de que exitósamente ha logrado refrenar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), será un gran reto para Uribe solucionar el problema de los dos millones de desplazados que actualmente existen dentro del pais como consecuencia del conflicto interno.

El próximo 2 de julio, México elegirá al mandatario que gobernará al pais por los siguientes seis años.   Desde un buen tiempo atrás, y a pesar de los escándalos que han rodeado su nombre durante el año que pasó, las expectativas indican que el favorito es Andrés Manuel López Obrador (AMLO), actual alcalde de Ciudad de México y representante de la A lianza por el Bien de Todos (PRD, PT y Convergencia) .  

Aún así, tendrá que vencer al partido Acción Nacional (PAN) al que pertenece el actual presidente Vicente Fox, y al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernara el pais del norte durante siete décadas.   De acuerdo a encuestas realizadas a fines del año pasado, AMLO recibió un 39% de intención de voto de la población, que lo califica como el candidato más apropiado para aumentar los puestos de trabajos y sueldos, y reducir la corrupción a nivel político e institucional.  

Ciertamente, los retos de AMLO van más allá de propuestas nacionales: En vista de los lazos tan cercanos formados entre el México de Vicente Fox y Estados Unidos en materia económica, de salir electo AMLO tendrá ante si el gran reto de lograr acuerdos que poco a poco independicen la economía mexicana.   Sin embargo, algunos analistas auguran que de salir electo, será difícil para AMLO lograr imponer políticas económicas drásticas de independización, que podrían poner en riesgo la estabilidad financiera del pais.  

Finalmente, Nicaragua.   Las elecciones serían celebradas el 5 de noviembre próximo, en un ambiente de alianzas y decepciones.   El actual presidente nicaragüense, Enrique Bolaños, ha recibido la espalda de parte de la población por su campaña anti-corrupción contra su ex aliado y ex presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, quien fuera acusado de fraude.   Además, el Partido Liberal de Bolaños ha logrado una alianza con los Sandinistas, de tendencia izquierdista.  

El líder sandinista y ex presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, pretende lanzarse nuevamente a elecciones, lo cual preocupa a Estados Unidos.  

La revolución nicaraguense, llevada a cabo por los sandinistas desde 1978, tuvo precisamente como mayor opositor no sólo a la inexperiencia de gobierno, sino a Estados Unidos, que durante los 80s apoyo a los contra-revolucionarios (llamados contras ) para derrocar al gobierno sandinista.   Si bien es cierto los sandinistas lograron cambios sociales de importancia para la población, la inestabilidad económica de finales de los 90 logró sacarlos del poder, vencidos en elecciones por Violeta Chamorro.   Ahora, el sandinista Ortega pretende continuar la labor que dejaron pendiente diez años atrás.  

Y fueron a las urnas

El pasado 5 de febrero, Costa Rica fue a las urnas para elegir a su próximo líder.    

En la tarde del domingo, el escrutinio de alrededor del 80% de las mesas electorales daba amplia ventaja a Oscar Arias, del partido Liberación Nacional, sobre su principal contendor, Ottón Solís.   Desde la etapa pre-electoral, las encuestas indicaban que Arias, quien fuera presidente entre 1986 y 1990, y Premio Nobel de la Paz en 1987, sería el favorito en reemplazar al actual mandatario, Abel Pacheco de la Espriella, del partido Unidad Social Cristiana.   Sin embargo, el lunes 6 de febrero por la mañana, la ventaja de Arias se había reducido considerablemente, dejando en duda a la población costarricense.  

Todo esto quedó atrás el 23 de febrero cuando Arias fue anunciado ganador de los comicios por un estrecho margen de 1,1%. Quedan apelaciones pendientes que tendrá que resolver el Tribunal Supremos de Elecciones, pero la victoria de Arias parece sellada.

Dos días depués de las elecciones en Costa Rica, Haití fue también a elecciones.   Desafortunadamente, el ambiente electoral en la isla fue colmado por la desorganización y protestas que no pudieron ser controladas por los efectivos policiales.  

Ciertamente, cerca de un 80% de los tres millones y medio de registrados para votar, asistieron a las urnas.   La falta de previsión de las autoridades y la pobre infraestructura que impidiera a los votantes participar del proceso electoral de manera fluida, provocó diversos incidentes que cobraron la vida de tres personas, entre ellas un policía.

Durante los días que siguieron al día electoral, la tensión continuó apoderándose del panorama electoral, cuando hubo una serie de denuncias de fraude sobre el proceso democrático.   Pero tras días de incertidumbre entre la población haitiana, Rene Preval, del partido L'Espwa, fue declarado ganador de las elecciones presidenciales.   La administración de Preval, quien ocupara la presidencia entre 1996 y 2001, luego que Jean Baptiste Aristide fuera echado del cargo, reemplazaría al actual gobierno interino.

Sin embargo, al parecer la población no está muy contenta con los resultados, ni mucho menos el candidato que quedara en segundo lugar, Leslie Manigat, tanto como el gobierno norteamericano.   De hecho, Estados Unidos ha manifestado su complacencia con los resultados, asegurando que ofrecerá ayuda continua a la isla para lograr su desarrollo.   Ciertamente, Chile y Brasil, quienes están a cargo de las actividades de las Naciones Unidas en Haití, aseguran que el pais necesita una constante ayuda para lograr salir de la crisis social y política en la que se encuentra.  

Mientras tanto, la oposición continúa denunciando la poca claridad de las elecciones.   Manigat incluso acusó a las autoridades de cometer un golpe de estado.   Lo cierto es que si bien Rene Preval tenía preferencia de los votos entre el electorado, al parecer no era suficiente para vencer a los otros candidatos, y sin embargo, fue declarado ganador tras un acuerdo diplomático entre el gobierno interino haitiano, el Consejo Electoral Provisional, las Naciones Unidas, y la Organización de Estados Americanos.  

Mediante este acuerdo, el órgano electoral atribuía los votos en blanco proporcionalmente a cada candidato, de acuerdo a sus porcentajes logrados el día electoral.   Obviamente, con este proceso, Preval se haría acreedor a la mayor cantidad de votos, logrando así un 51.15% de los votos escrutados, y por consiguiente, siendo declarado ganador.

Desafortunadamente, la inestabilidad política y social de la isla se vió reflejada desde tiempos pre-electorales con la postulación de 35 candidatos a la presidencia, además de los 1300 para tan sólo 130 curules en el parlamento.   Lo cierto es que las elecciones fueron inicialmente pactadas para noviembre del 2005, pero una vez más, dificultades organizacionales impidieron su realización.  

En momentos en que aún las aguas no se han calmado -por la denuncia de fraude electoral y pactos que aseguran ser "democráticos"-, el recuento de hechos de meses pasados contribuye a acrecentar la incertidumbre de la población, que lamentablemente todavía se encuentra agobiada por la inseguridad y violencia a nivel nacional.

Tiempos decisivos

A pesar de las diferentes tendencias y procesos electorales que se están experimentando en la región en los últimos tiempos, es innegable que hay favoritismo sobre fuerzas de izquierda.   Es importante considerar que los actuales gobiernos de Tabaré Vásquez, de Uruguay, de Néstor Kirchner en Argentina, Ricardo Lagos en Chile, y el de Lula da Silva en Brasil son ya reconocidos como gobiernos socialistas.  

Sin embargo, expertos políticos aseguran que el acercamiento a la izquierda observado en la región no es necesariamente homogéneo.   Esto significa que aunque cierto gobierno sea catalogado de izquierda, y tenga factores que lo indentifican con sus pares en otros países, no quiere decir que vaya a lograrse una consolidación izquierdista que domine la región.   Hay muchas variantes dentro de la izquierda contemporánea, desde administraciones radicales como la de Chávez o Morales, hasta las más moderadas, como la de Lagos o Lula da Silva.

Sea que las tendencias sean de izquierda o no en su totalidad, lo cierto es que el ánimo electoral en toda la región ha aumentado las esperanzas de lograr un progreso continental que logre la independización económica, social y política.   Querellas internas y nada productivas, y casos agravados de corrupción podrían poner en riesgo el logro de fines comunes entre nacionales, e incluso entre paises.   En todo caso, las expectativas anuncian vientos nuevos en materia de gobernabilidad, que sin duda prometen un cambio en los ideales políticos y sociales en toda Latinoamérica.

 

"El Neoliberalismo es la Reedición del Capitalismo Salvaje". En: La Insignia. Entrevista por Pablo Stefanoni. Argentina, 25 de agosto del 2002. Año VII.

 

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Vientos Electorales
Virginia Rivero-Descailleaux