La realidad de Bolivia hoy es bastante sui generis: Partidos políticos agotados y en franca degeneración, que se sobreviven a duras penas en medio de la desconfianza generalizada de la población frente a las instituciones.  Un estado en crisis, debido a que prácticamente se ha suicidado con la llamada capitalización de las empresas estatales con su virtual transferencia a transnacionales, y la cada vez mayor beligerancia de movimientos sociales de origen indígena, gremial, y vecinal.

Estos fenómenos han resquebrajado la autoridad del Estado, lo han debilitado de múltiples maneras, aumentando su incapacidad para responder a las demandas económicas, mayor dependencia de potencias extranjeras, menor control sobre el espacio social y geográfico, afianzamiento de las tendencias centrífugas, y pérdida de autoridad.  Los últimos gobiernos neoliberales –desde el fallecido General Banzer continuando con el de Goni-, se encontraron en situación dramática cuando su autoridad fue regularmente cuestionada y ni sus estados de sitio eran obedecidos.  Poblaciones enteras se opusieron a sus medidas y los obligaron a retroceder: El último caso es el de Goni, que salió escapando del país ante un levantamiento popular protagonizado por las ciudades de La Paz y El Alto.

Se ha denunciado que el interés y presencia de intereses transnacionales actúan en el país fomentando tendencias centrífugas, buscando satisfacer su necesidad de procurar una explotación favorable y tranquila de los recursos naturales, y que inclusive estarían dispuestas a favorecer estas salidas separatistas o semi-separatistas.

En este contexto es que surge la idea de la "nación camba", en el Departamento de Santa Cruz, zona donde domina una oligarquía de carácter conservador que, frente a la realidad de convulsión y movimientos sociales radicales, se proclama como la excepción.  Comienza pues a elaborar un nuevo discurso, a pujar para recibir en herencia los restos del estado que parece agonizar, ocupándose de remodelar las viejas tendencias centrífugas y criticar a la administración centralizada del Estado,  que hace aguas por la incapacidad de la clase dominante en general.  Para ocultar la responsabilidad de esta clase, a través de los  medios de comunicación, analistas y políticos, aseguran que el "centralismo" es el monstruo culpable de todos los males y que hay que destruirlo; igual como en su momento Goni utilizó el argumento del estado como "mal administrador" para justificar la capitalización de las empresas estatales.

Hay otro factor que matiza la aparición de esta organización autodenominada "nación camba" en el campo ideológico.  Con la debilidad creciente del Estado, el factor indígena se torna cada vez más importante en el marco de la gobernabilidad [1] .  Coincidiendo con los 500 años del descubrimiento de América, se debate acerca del problema indígena, y el planteamiento de la necesidad de la Autodeterminación de las Nacionalidades Oprimidas cobra fuerza como respuesta al problema de la tierra y del indio.

La propuesta genera una serie de respuestas atrevidas en el campo político.  El indio se torna no un problema étnico o folklórico, sino un problema de naciones subyugadas por la nación boliviana blancoide que tendrían negado su derecho a autodeterminarse y practicar libremente sus costumbres y cultura,  produciéndose la aparición de movimientos aymaras que reivindican, aunque de manera deformada, el derecho de los ayllus a ejercer justicia, nombrar sus autoridades, separarse de Bolivia, formar su país, llegando así a romper lazos con los símbolos y las leyes.  Vigorosos movimientos en el campo se le atribuyen al dirigente indígena aymara conocido como el Mallku, originalmente fundador de un movimiento guerrillero, cuya imagen asusta a muchos al proclamar la nación aymara.  Por otro lado está el caso del Evo Morales y su partido, el MAS, que personifica al indígena ocupando un espacio en el escenario político.

Todos estos fenómenos preocupan a la oligarquía cruceña organizada en torno al Comité Cívico Pro Santa Cruz, de donde, como respuesta defensiva a los movimientos indígenas de las ya llamadas naciones aymaras y quechuas, al peligro del radicalismo social, surge por primera vez –hace aproximadamente seis años- la proclamación de Santa Cruz como una nación "camba", liderada por esta oligarquía.  Su propósito es "poner orden" en el país y delinear de manera sucinta su esencia, producto de la herencia de la España colonizadora unida al indígena oriental, que adoptó el cristianismo y la democracia, y que rechaza el conflicto y la hoja de coca (la "droga").  Es pues una "nación" opuesta al otro, el del occidente, el "colla", sin entender que la lucha social no es un problema de razas o regiones, sino de la existencia de problemas sin resolver, de diferencias de clase.

Pero esta idea comienza a tomar cuerpo y surge finalmente el Movimiento Autonomista Nación Camba.  Esta organización inmediatamente reproduce de las élites cruceñas la filosofía conservadora y racista, y en el plano político un tinte derechista, que remoza y adapta disimuladamente la ideología nazi, tomando del fracasado nacionalismo sus premisas fundamentales adaptadas al ámbito de la región, aunque mezclada con neoliberalismo.  Define objetivos como "radicalizar la democracia" para que surja un Estado con autonomías departamentales y/o nacionales; la identidad nacional "camba" y un nacionalismo Cruceño; y la estructuración del poder nacional "camba" reclamando los recursos naturales cruceños como propiedad inalienable de la nación "camba".  Del mismo modo, define la integración en los mercados ampliados del continente, en los proyectos capitalistas como el ALCA y el MERCOSUR; e incluso llega a exigir un nuevo "pacto" con el estado boliviano para imponer un nuevo modelo, el autonómico.

Pero aquí lo que se articula en realidad es el brazo político de las denominadas logias secretas cruceñas, cuya existencia se reconoce hace tiempo como fuerza de control social y económico en Santa Cruz y que ahora, así, evoluciona buscando mayor participación en el poder, entrelazando sus intereses con los de las transnacionales.  Hablando a través de este instrumento, dan a conocer su deseo de implantar la autonomía en toda Bolivia, no se sabe si como verdadero deseo o sólo como pretexto, aprovechando la presencia de una antigua tendencia separatista en el seno de la sociedad cruceña que nuevamente aflora y lo expresa ella, supuestamente interpretando los intereses de la región.  Pero niegan ser una organización política (porque éstas están muy desacreditadas), aunque varios de sus componentes, fundadores e ideólogos, son ex militantes y colaboradores de varios regímenes nacionales, incluso del último régimen municipal aliado de la UCS, MNR y ADN, recientemente fenecido.

La aparición de "nación camba" no es parte del debate popular abierto y amplio en el seno de la sociedad cruceña, sino en el ámbito secreto de estas logias cruceñas, tenebrosas y odiadas.  Estas logias fueron formadas supuestamente para defender el "terruño y sus tradiciones", aunque en realidad se crearon para beneficio de unos cuantos, guiados por "una filosofía de falso machismo mezclada con lo más nefasto del fascismo y un cavernario regionalismo", concepciones propias de "agrupaciones clasistas de derecha... gentes que militan en partidos de derecha y arribistas de todo pelaje" [2] .   

Hay que reconocer la influencia de criterios masónicos en su funcionamiento.  Es el instrumento derechista forzado, porque la región cruceña no forma estrictamente una nación sino que es un conglomerado de pueblos de origen indígena en su mayoría, cada uno con su propio gentilicio y que no se reconocen como "cambas" –término que usaban antiguamente los patrones para referirse de manera despectiva a los mozos y sirvientes de color más oscuro.  El "camba" se tornó gentilicio más que nada por el uso de los ajenos a la región, los otros.  La demagogia y el oportunismo empapan el espíritu de este movimiento, esencialmente patronal, reivindicando el nombre del oprimido como suyo.


[1] Anotemos que Goni en 1993 llega al gobierno secundado por el indígena V. Hugo Cárdenas como vicepresidente debería ser.

[2] Reymi Ferreyra. "Las logias en Santa Cruz". Prefacio de Percy Fernández.

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La "Nación Camba"
Pere Jordi