Curitiba es la capital del estado de Paraná, ubicado en la región sur, la más rica de Brasil.  Su población en el año 2000 era de 1.586.848 habitantes.  Es una ciudad mundialmente conocida porque ofrece una alta calidad de vida a sus habitantes y es un importante escenario de innovaciones urbanas.

A primera impresión Curitiba parece ser una ciudad común, incluso puede ser decepcionante si se espera encontrar en ella la experiencia de planificación perfecta comúnmente descrita.  Se requiere una mirada profunda y paciente para entender que Curitiba es una ciudad fácil de vivir, donde las actividades comunes se pueden realizar disfrutando de las numerosas áreas verdes de la ciudad y haciendo uso de un eficiente sistema de transportes.

Concepto de planificación: una mejor calidad de vida urbana

Entre 1966 y 1970 el IPPUC  trabajó para desarrollar y delinear proyectos que hicieran realidad el Plan Maestro considerando los siguientes aspectos: la priorización del sistema vial, usos, zonificación, reglamentación de lotes, renovación urbana, preservación y revitalización de distritos históricos tradicionales, servicios públicos, y equipamiento comunal.

Hasta hoy el transporte es un tema prioritario en Curitiba debido a que la mayor parte de las actividades económicas y la vivienda dependen de la disponibilidad de transporte.  El "Sistema Ternario" fue la solución para crear largas arterias viales que concentren al mismo tiempo el transporte público y privado. Consiste en tres carriles: un carril central dedicado a los autobuses de transporte público y dos carriles paralelos al primero para el tránsito en sentidos opuestos.

Curitiba promueve el crecimiento conciente de la ciudad, donde preservar el ambiente no significa cerrar las puertas a la industria o prohibir la construcción en altura, sino que establece normas suficientemente flexibles que pueden ser cumplidas tanto por individuos como por organizaciones siguiendo una escala de responsabilidades y beneficios.

Existe una clara preocupación del gobierno local en que los ámbitos: físico, económico, cultural y social estén conectados para trabajar juntos. El ámbito físico se desarrolló ordenando el transporte masivo, los usos del suelo, y el sistema de redes de calles.

El ordenamiento de los usos de suelo facilitó la creación de áreas residenciales con diferentes índices de densidad de ocupación; áreas de recuperación; y zonificación especial para los servicios, industrias y actividades rurales.  También se definieron sectores estructurales, áreas peatonales, áreas de conservación de la naturaleza, preservación de riberas, parques, y se delimitó el Distrito Histórico. La zonificación se empleo para objetivos específicos y los parámetros de ocupación guiaron las inversiones y organizaron las actividades públicas y privadas.

En 1975 se aprobó una importante herramienta para la planificación: la Ley 5234, que restringía la ocupación y la densidad en las zonas residenciales periféricas y estimulaba la ocupación de las áreas cercanas a los sectores estructurales de la ciudad. Esta restricción a la densidad de la periferia promovió un crecimiento opuesto al que se suele observar en muchas ciudades, donde las periferias se encuentran sobre saturadas. La propuesta también permitió la concentración de comercios y servicios en los primeros pisos de las calles de las áreas residenciales con tránsito masivo.

El sistema de redes de calles cuenta con calles peatonales en el centro de la cuidad, disminuyendo el número de coches en esta área. Además los grandes ejes de transporte, conductores del desarrollo de la ciudad, fueron diseñados basándose en la red de calles existente, reduciendo la necesidad de expropiaciones.

Desde la implementación del Plan Maestro de Curitiba, a comienzos de la década de 1970, se tuvo especial atención en el diseño del equipamiento urbano y en los proyectos de comunicación visual, de modo que muchos de los equipamientos fueron estandarizados para facilitar a la población la localización, la lectura y el manejo del espacio urbano y de esa manera también reforzar la identidad de la ciudad.

Implementación

La situación actual de la ciudad es el resultado de un largo proceso que, considerando los primeros intentos de planificación de la década de los cuarenta, ha tomado más de 60 años.  Cuando en 1971 el arquitecto y urbanista Jaime Lerner fue elegido alcalde de la ciudad se inició finalmente la implementación efectiva del Plan Maestro, luego la propuesta fue institucionalizada por el IPPUC como una agencia independiente para supervisar e implementar la planificación. 

El instituto de Planificación Urbana de Curitiba ha permitido que la retroalimentación de ideas recibidas durante todos estos años haya sido recopilado y organizado dentro de campos específicos, de manera que los planificadores en todas las áreas conozcan la estrategia y trabajen con una visión compartida desarrollando los planes en conjunto  integrando la situación actual y las tendencias futuras.  El partido político que Lerner conforma ha permanecido cercano al gobierno local de Curitiba, de manera que se ha mantenido la continuidad en los lineamientos y eso ha contribuido a aumentar su liderazgo durante el tiempo.

Hoy en día la planificación no es un requisito sino un proceso natural que de manera dinámica está definiendo el perfil y la dirección de la ciudad con una orientación clara hacia un crecimiento económico integrado y sostenible.

Los lineamientos del Plan de Curitiba permiten que la ciudad se desarrolle eficientemente debido a que el transporte es fluido y su alcance llega a toda la ciudad, la zonificación permite el desarrollo de actividades comerciales tanto como industriales, las cuales ocurren paralelamente a la protección y promoción de áreas verdes. Como la ciudad se rediseñó pensando en los ciudadanos, existe una voluntad general de cooperación y participación en las actividades municipales.

La inclusión social, que genera una cercana relación de la población con la ciudad, tiene en consideración espacios y accesibilidad para discapacitados y los servicios no son excluyentes para las personas que viven en los asentamientos de la periferia de la ciudad, especialmente los niños, quienes tienen prioridad para los trabajos relacionados al mantenimiento de las áreas verdes o el reciclaje de desechos; de esta manera los ciudadanos pueden ser conscientemente educados sobre el cuidado del ambiente. 

Adicionalmente, la eficiente prestación de educación, tratamiento médico, recreación, y parques en todos los niveles de la sociedad generan un sentimiento de respeto hacia el gobierno local y confianza en las posibilidades de desarrollo ofrecidas.  Pese a que el sistema de transporte público es administrado por una corporación publico-privada, se favorece a la población con menores recursos que habita en la periferia y trabaja en el centro de la ciudad porque las rutas cortas subvencionan las más distantes.

La imagen publicitada para Curitiba se ha grabado en los visitantes y en la población local, que se siente muy orgullosa del sitio donde vive.  Cuando las personas aprecian su ciudad, su mantenimiento es una consecuencia natural, y eso es muy claro en Curitiba. Este proceso participativo puede ser apreciado en Curitiba como un eficiente círculo de trabajo a pesar de que también se afirma que la participación de la población es sólo una fachada y que las técnicas convencionales aún prevalecen.

El aspecto más problemático en Curitiba está relacionado a la gran cantidad de favelas que existen en la ciudad, la mayoría de ellas ubicadas en la periferia del territorio municipal.  Algunas favelas localizadas en el centro fueron urbanizadas, otras fueron reubicadas, con lo cual se motivó la "periferización" de la pobreza y la limpieza social y económica de las áreas centrales de la ciudad.  El contraste entre la municipalidad de Curitiba y su entorno inmediato es muy grande.  Se dice que la identidad de las favelas en Curitiba parece ser mucho menos sólida que las favelas en Río de Janeiro, porque al exceder la capacidad del gobierno para lidiar con ellas, han sido segregadas fuera de la ciudad.

El equipamiento de la ciudad ha sido diseñado teniendo en cuenta valores estéticos y funcionales relacionados a la eficiencia y la accesibilidad para personas con discapacidad.  Existe una importante relación de los equipamientos con su contexto y el uso del espacio urbano es óptimo, tal como en los paraderos de autobús que están rodeados por instalaciones de servicios, ubicados en espacios muy accesibles y cerca de importantes espacios públicos o áreas densamente pobladas; los espacios residuales cercanos no sólo se complementan con áreas verdes, sino que se convierten en espacios de uso público donde además se promueve el comercio.

Planificación

La planificación de Curitiba partió de la necesidad de evitar la saturación de gente y actividades en la ciudad. La planificación participativa fue y continúa siendo el principal interés, favoreciendo a los más pobres según los objetivos municipales.  Cassio Taniguchi , el actual alcalde, enfatiza que todos los debates y consultas con la población deben empezar teniendo una propuesta abierta que permita ser adecuada a las necesidades principales y las posibilidades de implementación.

El proceso participativo que empezó en Curitiba más de treinta años atrás ha demostrado resultados concretos y sostenibles.  A pesar de que la ciudad no es perfecta, se han extendido sus beneficios hacia sectores más amplios de la sociedad de tal manera que es considerada como una ciudad modelo a nivel mundial.  A pesar de los resultados positivos existe cierta incertidumbre sobre los efectos que este modelo de planificación solidaria pueda tener respecto a la calidad de vida de los habitantes.

El concepto de calidad de vida ha cambiado continuamente; en Curitiba  la prioridad al transporte público y la accesibilidad que deja los automóviles privados en segundo plano, ha logrado integrar y mejorar la situación económica, ambiental y principalmente social de la ciudad.

El Plan Maestro de Curitiba fue diseñado para lidiar con las crecientes demandas de la población y desde entonces ha permanecido actualizado de manera que ha podido abarcar problemas cada vez más amplios, organizando la ciudad y construyendo la base de una sociedad conciente de las posibles soluciones de los problemas sociales, culturales, económicos y ambientales.

El contexto general de la planificación es tanto físico como político, dándosele cada vez mayor importancia al aspecto social que se relaciona con la política. El temor contemporáneo sobre los políticos y su integridad generalmente no se relaciona en gran medida a la eficiencia de la planificación urbana pero debería. 

Después de haber analizado Curitiba se puede suponer que una clara estructura urbana, planificada tanto en su forma como en su funcionamiento, debe desarrollarse eficientemente a través del tiempo. La ciudad no se rige por Planes perfectos sino por una estructura funcional suficientemente transparente como para permitir la supervisión pública. Curitiba está dirigida desde el gobierno local pero debe seguir un proceso de consulta con la población y toma de decisiones participativa.

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Planificación Calidad de Vida en Curitiba
[1] Ingrid Olórtegi Guzmán /[2] María Phyllis Mocock F.F. Soares