| Cuando en 1532 llega Francisco Pizarro e instaura la actual dominación colonialista sobre el mundo andino, ciertamente se destruye la superestructura política: desmantelando el Estado confederativo Inka (dejemos ya de llamar "Imperio" a la mayor experiencia confederativa de la historia humana), persiguiendo a nuestros líderes políticos, religiosos y científicos - intentando exterminarlos y matando en cinco años a más de veinte millones de nuestros antepasados. Pero a pesar de la ferocidad que demuestran los euro-céntricos en esta guerra de exterminio, nunca pudieron desaparecer la infraestructura social y económica de la confederación Inka. En la historia humana nunca la resistencia pasiva fue tan ejemplar y victoriosa. Todavía es temprano para rescatar y escribir la historia heroica y resistente de los ayllus (comunidades) invencibles, que son actualmente más de 15,000 en Perú, Ecuador y Bolivia.Tampoco esta agresión genocida sin parangón en la historia (pasivo pendiente de la corona española) nos ha obligado o "enseñado" a portarnos como ellos; o asumir su cultura de violencia. Los occidentales nunca serán nuestros maestros, los indígenas quechuas-inkas nada tenemos que aprender de los euros-céntricos ni en materia de política ni menos en materia de guerra. Preguntamos: ¿Las enormes movilizaciones organizadas actuales y que han sucedido en Quito y La Paz para descartar a cuatro Presidentes en estos últimos años, acaso han tenido decenas o cientos de muertos u otro gran "costo social"? Hay que apreciar nuestras diferencias "de método" con los conflictos de Irak, Kosovo, Chechenia, Afganistán, etc. ¿Existirá acaso en el imaginario indígena una "vendetta" para los setenta millones de muertos que nos ha costado la resistencia a la invasión y ocupación de América? Las demandas indígenas actuales son por justicia histórica y por igualdad de derechos entre los pueblos, no demandamos más sangre. Nuestra religión no es el Islam, ni el cristianismo. Un ejemplo que nos revela la forma como el colonialismo quiere interrumpir la reproducción de la superestructura política de la Confederación resistente de los Inkas, es lo que pasa luego del develamiento de la rebelión de José Gabriel Tupac Amaru II, en donde se persigue y se asesina a toda su parentela. La extraña castración de Fernando Tupac Amaru, hijo adolescente del Inka, en presencia de sus padres, más que una perversión hispana, delata el símbolo con que tiñeron aquella tarde del 18 de Mayo de 1781, con el que querían conjurar e impedir cualquier descendencia de los Tupac Amaru y del linaje Inka de los pueblos quechuas.
Seria ridículo sostener que los países andinos actuales son la continuidad independizada, libre y soberana del Tawantinsuyu. Como también sería ridículo el pretender darle continuidad a esta institución, tal como quiso la Confederación del Sol en 1532, pues 'mucha agua ha corrido debajo del puente'. Sin embargo, nuestros países están en camino a ser idénticos a la esencia de su pasado, fieles a su presente y consecuentes con su futuro. Y esto no depende sólo de los andinos, sino de todos los que ahora compartimos este común territorio y patrias llamadas 'Países Andinos'. Es decir, la interrupción colonialista del siglo XV no tiene aún vía de solución, pese a la "independencia" y República criolla. Los actuales acontecimientos políticos nos hacen ver que en el proceso de descolonización de nuestros países andinos, la 'Independencia' es todavía una tarea por realizar. Precisado este tema, ¿quién habla de separatismos?: sólo los criollos neoliberales de Santa Cruz (Bolivia). Los indígenas andinos sabemos cada vez con más respaldo científico que cuando llegaron los europeos, nuestra ciencia y tecnología estaban mucho más desarrolladas que las suyas. En la región andina antigua, los quechuas-inkas eliminamos el problema del hambre domesticando y mejorando genéticamente una impresionante cantidad de alimentos, como la papa, el maíz, el pimentón, los porotos, el pallar, el camote, la yuca, el maní, el ají, la palta, el tomate, el zapallo, además de otros de menor difusión, pero de mayor poder alimenticio, como la quinua, la kiwicha, el olluco, la maca, la kañihua, la papaya, la lúcuma, la castaña, el mango, etc.- sin hablar de los animales que prodigaron carne, fibras y otros derivados a nuestra población Inca, que a la llegada de los españoles no conocía el hambre como problema social. Esto nos confirma que si las fuerzas productivas andinas se liberan y se recuperan, solucionaríamos nuevamente el problema del hambre del mundo en un par de años . Estas soluciones andinas, ahora, son urgentes. Por eso ahora hablamos de un MODELO ANDINO DE DESARROLLO, que no dudamos que Evo Morales será el primero en aplicar en el Kollasuyu-Bolivia. Este modelo no es populista, menos neoliberal, mucho menos "socialista", porque nada tenemos que hacer con los modelos occidentales.
(Continuará...) |
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La inestabilidad etno-política de Perú, Bolivia, Ecuador (1ra Parte)
Javier Lajo
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