El Jueves 9 de diciembre 2004 se proclamó la creación de un nuevo ente que una a los dos bloques comerciales sudamericanos (Comunidad Andina de Naciones y el Mercado Común del Sur Argentina-Brasil-Uruguay-Paraguay (Mercosur)) junto a Chile, Surinam y Guyana. Aún no se sabe cuál será su nombre oficial (Comunidad Sudamericana de Naciones, Estados Unidos de Sudamérica...) ni su programa. Existen distintas visiones sobre cuáles deben ser sus objetivos, lo cual muestra choques de intereses.

Dentro de los principales propulsores hay la tendencia de emular a la Unión Europea queriendo ir a un mercado, moneda y parlamento comunes. Hay otras voces más reservadas, como las de los gobiernos de Uruguay, Chile y Colombia quienes temen crear otro organismo "burocrático" que implique más gastos y que dificulte las relaciones bilaterales que sus países han venido construyendo con Estados Unidos y la UE. Por eso ellos quisieran limitar los acuerdos a unos de tipo básicamente económico.

El proyecto de ir hacia una unión política continental se apoya en la creencia que el mundo se está encaminando hacia bloques regionales. Argumentan que la humanidad ha ido pasando en cuestión de milenios desde asociaciones más pequeñas a mayores. Así como las tribus, reinos locales y ciudades-estado han sido desfasados, la tendencia sería a que los Estados nacionales deban dar paso a uniones megaestatales.

Muestran la ventaja comparativa de Sudamérica: una población similar a la de la UE pero con un territorio cuatro veces mayor, la mayor reserva de agua dulce y bosques e hidrocarburos para cien años. El 95% de sus habitantes son de una sola religión o hablan dos lenguas mutuamente inteligibles. Frente a Europa hay una mayor homogeneización histórica y cultural. A diferencia de Europa en Sudamérica nunca se ha librado allí una guerra total entre todos sus países.

Sin embargo, la razón por la cual, pese al sueño de los libertadores, nunca se ha podido plasmar una unificación política es por la naturaleza de sus economías. Las repúblicas sudamericanas nunca han llegado a ser potencias, siempre han tendido a ser dependientes de inversiones y poderes foráneos y sus sociedades se han mantenido en una mayor pobreza y retraso en comparación a las de las naciones líderes planetarias.

Las 12 repúblicas del subcontinente más han comercializado con el hemisferio Norte que con la región. La mayoría importa y exporta más a EE.UU. que con su propio vecino.

Eso se plasma en la falta de vías de contacto. Aun hay poca interconexión vial entre las dos costas de Sudamérica (algo que no ocurre en EE.UU.) y hay países (como Guyana o Surinam) que viven desconectados del resto.

Todas las economías son aún relativamente débiles y subordinadas al dólar o a capitales de Norteamérica, Europa y Japón. Sus principales rubros de exportación son aún materias primas y no productos industriales.

La actual UE se inició hace cuatro décadas iniciando acuerdos comerciales sobre el acero y el carbón. A partir de ir avanzando en una base económica común se fue unificando políticamente. La tesis de Duhalde, uno de sus promotores, es que la unión sudamericana podría empezar al revés.

El gobierno saliente de Montevideo alerta de una "inflación" de organismos. Chile concibe que tiene la economía más saneada de la región y que debe privilegiar los acuerdos de libre comercio con EE.UU. y la UE.

Colombia y Venezuela apuntan en direcciones opuestas. El primero es el ejemplo de la colaboración económica, política y militar con EE.UU. El segundo quiere minar al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y promueve un contrapeso mundial frente a Washington. Chávez llega a la actual cumbre tras haber visitado a varios mandatarios contestatarios a Bush.

Brasil es el motor de la nueva comunidad. Este país contiene la mitad de la población y del territorio de dicha unión. La consolidación de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) le permite consolidar su proyecto económico (proteger y expandir su industria nacional) y diplomático (quiere entrar con un sitial permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas).

La CSN es percibida como un mecanismo que podría obligar a que se redujese el proteccionismo de EE.UU. y la UE ante las exportaciones de productos e inmigrantes, al tiempo que se renegocia con ellos las bajas de aranceles que éstos plantean.

Argentina se encuentra en una disyuntiva. Está entre querer ser parte del "primer mundo" (lo que implica un distanciamiento de sus vecinos en pro de vinculaciones especiales con el Norte) y marchar como segundo de Brasil en esta unión.

Mientras que Washington abiertamente interviene en las repúblicas ex soviéticas promoviendo el cuestionamiento de elecciones que no resultan en gobernantes que quieran mover a éstas hacia la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o la UE, en Sudamérica aún trabaja con cautela. El plan de movilizaciones para echar a Chávez fue revocado.

Bush quiere que la nueva CSN sea un eslabón hacia el ALCA. Buscará prevenir un fuerte bloque económico y político en su "patio trasero" promoviendo acuerdos bilaterales. Lula querrá consolidar la CSN propulsando acuerdos directos con otras regiones (como China, India, Africa, Rusia, UE o el mundo árabe) hacia un "mundo multipolar".

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Comunidad Sudamericana de Naciones
Isaac Bigio